Hoy nos hemos despedido de dos personas muy especiales. Dos personas a las que conocimos hace 9 meses entre recelosos, asustados, soberbios y esperanzados. Hace 9 meses tuvimos un primer encuentro con ellas para hablarles del pequeño monstruito que les íbamos a dejar a cargo durante 5 horas al día los siguientes meses.
Esa es la historia oficial: venid a la guardería a una entrevista y nos habláis de vuestro hijo. Y un cuerno. Voy a la entrevista para ver con qué tipo de persona voy a dejar a mi hijo. Quiero saber que lo vas a tratar bien, pero sin malcriarlo; que lo vas a querer, pero que él no te quiera más a ti que a mi; que te preocuparás si llora, que le cambiarás el pañal cuando haga falta y que te fijarás con tu ojo profesional por si hubiera algo anormal en su desarrollo y me avisarás.
Volvimos de la entrevista contentos. Parecía que todo iba a ir bien. Parecían dos buenas profesionales, en un centro nuevo (aún por acabar), con todas las comodidades y que estaría bien cuidado. En definitiva, supieron transmitirnos seguridad a un par de padres inexpertos que íbamos a alejarnos de nuestro pequeño varias horas al día con apenas 4 meses.
Todo empezó con la "adaptación". Como bien dijeron, el niño de cuatro meses no necesita adaptación. Mientras le cambies, le des de comer y tenga un sitio donde dormir tranquilo, le da igual estar con su madre o en una cárcel turca. La famosa "adaptación" es para la madre del niño de cuatro meses. Es ella la que va a notar que se separa a la fuerza del que ha sido su inseparable apéndice durante esos meses. Es ella la que se queda un rato viendo como las educadoras trabajan con los niños. Es ella la que se va a tomar un café al bar de la esquina mirando el reloj cada dos minutos pensando "ya puedo volver? Ya ha pasado el tiempo suficiente para que no piensen que estoy obsesionada?". También esa fase pasó.
Debo confesar que todos mis recelos se desvanecieron a los pocos días de empezar el curso, cuando un día al llevar al pequeño (que siempre ha disfrutado de la guardería) la educadora lo arrancó de mis brazos y se lo comió a besos pasando completamente de mi. En ese momento pensé que lo que acababa de ver era lo mismo que hubiera visto en casa, con su propia madre. Una sensación de que el niño estaba en su segunda casa, en la que estaba tan a gusto o más que en la primera.
En estos nueve meses hemos pasado por enfermedades (no muchas, por suerte), fiestas, lloros, amiguitos nuevos, juegos, risas y muchas, muchas primeras veces: primera vez que se sienta sin cojín, primera vez que come solo, primera vez que saluda con la mano, primera vez que dice papapapa sin sentido, primer diente, primera vez que se pone solo de pie (tardando diez minutos y apoyándose en todos los muebles de la casa)... Habrán otras "primeras veces", pero no creo que nos emocionen como estas. Y las hemos vivido los cuatro, porque en nuestras charlas de cada mañana compartíamos los avances con la emoción de estar compartiéndolas con un colega de aventura. Con un amigo.
De parte de los tres: Gracias Amigas.
jueves, 30 de junio de 2011
viernes, 24 de junio de 2011
Potingues
Una amiga tiene una tienda online de productos para bebé: www.cosmeticabebe.com que la verdad es que me gusta bastante, tiene variedad, está bien de precio y es bonita... para ser una web de bebés :)
Dicho esto, y ahora que ya no se puede enfadar conmigo, ya puedo pasar a meterme con todo este rollo de las cremas para críos. Yo no recuerdo cómo era todo cuando yo era un bebé, obviamente, pero tengo la sensación de que todo era mucho más sencillo.
Yo he estado en la playa con un poco de crema factor 4 durante todo un día!!! Ahora ves una montañita de cemento blanquecino que intenta moverse por la arena e intuyes que debajo debe haber un bebé luchando por respirar, y que el cemento es crema solar factor 50, que su esmerada madre renueva cada tres minutos no sea que su hijo caiga fulminado por un rayo solar. No estamos exagerando un poco? Bueno, más bien la pregunta sería: no nos estamos dejando arrastrar por la industria de los potingues?
Y en casa es la guasa cuando llega la hora del baño. Yo al menos me parto. Hasta que llega el momento de salir del agua y me dicen aquello de:
- tráeme el tónico hidratante para la zona del pañal.
- -_- mandelocualo?
- sí, ese pote blanco con el tapón azul que está justo ahí
- -_- a cuál de los doce potes blancos con tapón azul te refieres?
Y empiezas a leer: limpiador para el cambio de pañal, leche corporal, hidratante facial, bálsamo para las rojeces del culito... a mi todo me suena igual. Al final, cuando la madre te ve haciendo el pito-pito, suelta un bufido desesperado, agarra el bálsamo y te suelta una mirada que me siento incapaz de describir pero que todos sabéis cómo es. Dónde se ha quedado la talquistina? En mi época te embadurnaban de eso y ya estaba.
Menos mal que tengo a mi amiga a la que puedo llamar y ahora su web que me sirve de chuleta para no perderme con tanto nombre raro (buenísimo el glosario, gracias!!).
Dicho esto, y ahora que ya no se puede enfadar conmigo, ya puedo pasar a meterme con todo este rollo de las cremas para críos. Yo no recuerdo cómo era todo cuando yo era un bebé, obviamente, pero tengo la sensación de que todo era mucho más sencillo.
Yo he estado en la playa con un poco de crema factor 4 durante todo un día!!! Ahora ves una montañita de cemento blanquecino que intenta moverse por la arena e intuyes que debajo debe haber un bebé luchando por respirar, y que el cemento es crema solar factor 50, que su esmerada madre renueva cada tres minutos no sea que su hijo caiga fulminado por un rayo solar. No estamos exagerando un poco? Bueno, más bien la pregunta sería: no nos estamos dejando arrastrar por la industria de los potingues?
Y en casa es la guasa cuando llega la hora del baño. Yo al menos me parto. Hasta que llega el momento de salir del agua y me dicen aquello de:
- tráeme el tónico hidratante para la zona del pañal.
- -_- mandelocualo?
- sí, ese pote blanco con el tapón azul que está justo ahí
- -_- a cuál de los doce potes blancos con tapón azul te refieres?
Y empiezas a leer: limpiador para el cambio de pañal, leche corporal, hidratante facial, bálsamo para las rojeces del culito... a mi todo me suena igual. Al final, cuando la madre te ve haciendo el pito-pito, suelta un bufido desesperado, agarra el bálsamo y te suelta una mirada que me siento incapaz de describir pero que todos sabéis cómo es. Dónde se ha quedado la talquistina? En mi época te embadurnaban de eso y ya estaba.
Menos mal que tengo a mi amiga a la que puedo llamar y ahora su web que me sirve de chuleta para no perderme con tanto nombre raro (buenísimo el glosario, gracias!!).
miércoles, 22 de junio de 2011
Médicos
Esta mañana hemos empezado el día con alegría, como decía aquella... El niño se despierta y, para sorpresa de ambos, nos pilla de bastante buen humor. Lo voy a buscar y lo traigo a la cama? Claro, tráelo!
Somos, o intentamos ser, estrictos con algunas cosas (eso es fácil decirlo ahora, pero ya veremos el resultado dentro de quince años), así que no solemos traer al niño a jugar a nuestra cama por aquello de que ya tiene otros sitios donde jugar y nuestra cama es nuestra (ahora mientras lo escribo me doy cuenta que no tiene mucho sentido como tema para ser estricto, pero es lo que tiene ser padre: eres un incoherente compulsivo). Vamos, que lo de esta mañana ha sido una rara excepción. Así que lleva el niño dos minutos jugando con nosotros cuando de pronto y sin venir a cuento, se pone todo tieso... y suelta una vomitera de tres segundos (parecen pocos, no? pues imagínate lo interminable que te parece cuando te cae el chorro encima).
Los padres veteranos se estarán echando unas risas, pero para nosotros y nuestro retoño de casi 14 meses era la primera vez. Y claro, te acojonas. Así que pedimos hora en el pediatra y para allá que vamos. Lo de nuestro pediatra es de traca. Vivimos en un pueblecito de la Costa Brava y bastante afortunados nos sentimos de tener no uno, sino dos pediatras. Uno es el típico gay, casado, con hijos y que algún día se decidirá a salir del armario. El otro, el nuestro, se habla en catalán y con tick nervioso. Digo que se habla porque habla bajito, super cerrado, con un acento que flipas y además con el tick. Mi mujer lleva más de diez años aquí, en su trabajo escucha catalán cada día, y aún así al pediatra de su hijo no le entiende nada. Yo, de la tierra, y que al pediatra voy en labores de traducción, debo confesar que no entiendo más que la mitad.
Hemos tenido suerte que, a pesar de ir a la guardería desde los 4 meses, el niño no se ha puesto enfermo más que dos veces (tres, con la de hoy). Porque la verdad es que no da mucha confianza que cuando lo pasas mal, vayas al médico para que te tranquilice (no nos engañemos, la mayoría de las veces vas al médico más que para curar al niño, para tranquilizar a la madre), y no le entiendas más que una palabra de cada tres (y resulta que la única que entiendes es el puñetero tick). Y claro, no puedes cambiar de pediatra porque el otro, el gay, no es que sea malo, pero es que no hay conexión (y con Mr. Tick sí la hay?), el par de veces que te has cruzado con él has visto que no, que este pediatra no es para ti. Esta impresión la sacas de tu increíble experiencia de padre primerizo sin experiencia, por supuesto. El caso es que seguimos con Mr. Tick, que para lo que nos enteramos de lo que nos dice, lo mismo daría si viniera de Siberia.
La enfermera del pediatra es para mear y no echar gota. Debe ser la única enfermera de pediatría del mundo que no soporta tocar a un niño. Hemos llegado a esta conclusión después de varias visitas en las que nos toca desvestirlo, ponerlo en la camita, luego en la báscula, sujetarlo para las inyecciones y volver a vestirlo... para darte cuenta de que ha conseguido pasar una visita entera con el niño sin tocarlo!!! Maravilloso. Sublime. Es como si Picasso hubiera pintado un cuadro sin tocar el lienzo. Entre uno y otra dan ganas de (llorar) darle gracias a Dios de tener un niño sano y no tener que verles más que para las revisiones.
Otro día hablamos de cómo poner una pomada en el ojo de un bebé enfermo (y no muy por la labor) y de cómo me gustaría agradecerle ese momento inolvidable al pediatra de guardia de la comarca.
Somos, o intentamos ser, estrictos con algunas cosas (eso es fácil decirlo ahora, pero ya veremos el resultado dentro de quince años), así que no solemos traer al niño a jugar a nuestra cama por aquello de que ya tiene otros sitios donde jugar y nuestra cama es nuestra (ahora mientras lo escribo me doy cuenta que no tiene mucho sentido como tema para ser estricto, pero es lo que tiene ser padre: eres un incoherente compulsivo). Vamos, que lo de esta mañana ha sido una rara excepción. Así que lleva el niño dos minutos jugando con nosotros cuando de pronto y sin venir a cuento, se pone todo tieso... y suelta una vomitera de tres segundos (parecen pocos, no? pues imagínate lo interminable que te parece cuando te cae el chorro encima).
Los padres veteranos se estarán echando unas risas, pero para nosotros y nuestro retoño de casi 14 meses era la primera vez. Y claro, te acojonas. Así que pedimos hora en el pediatra y para allá que vamos. Lo de nuestro pediatra es de traca. Vivimos en un pueblecito de la Costa Brava y bastante afortunados nos sentimos de tener no uno, sino dos pediatras. Uno es el típico gay, casado, con hijos y que algún día se decidirá a salir del armario. El otro, el nuestro, se habla en catalán y con tick nervioso. Digo que se habla porque habla bajito, super cerrado, con un acento que flipas y además con el tick. Mi mujer lleva más de diez años aquí, en su trabajo escucha catalán cada día, y aún así al pediatra de su hijo no le entiende nada. Yo, de la tierra, y que al pediatra voy en labores de traducción, debo confesar que no entiendo más que la mitad.
Hemos tenido suerte que, a pesar de ir a la guardería desde los 4 meses, el niño no se ha puesto enfermo más que dos veces (tres, con la de hoy). Porque la verdad es que no da mucha confianza que cuando lo pasas mal, vayas al médico para que te tranquilice (no nos engañemos, la mayoría de las veces vas al médico más que para curar al niño, para tranquilizar a la madre), y no le entiendas más que una palabra de cada tres (y resulta que la única que entiendes es el puñetero tick). Y claro, no puedes cambiar de pediatra porque el otro, el gay, no es que sea malo, pero es que no hay conexión (y con Mr. Tick sí la hay?), el par de veces que te has cruzado con él has visto que no, que este pediatra no es para ti. Esta impresión la sacas de tu increíble experiencia de padre primerizo sin experiencia, por supuesto. El caso es que seguimos con Mr. Tick, que para lo que nos enteramos de lo que nos dice, lo mismo daría si viniera de Siberia.
La enfermera del pediatra es para mear y no echar gota. Debe ser la única enfermera de pediatría del mundo que no soporta tocar a un niño. Hemos llegado a esta conclusión después de varias visitas en las que nos toca desvestirlo, ponerlo en la camita, luego en la báscula, sujetarlo para las inyecciones y volver a vestirlo... para darte cuenta de que ha conseguido pasar una visita entera con el niño sin tocarlo!!! Maravilloso. Sublime. Es como si Picasso hubiera pintado un cuadro sin tocar el lienzo. Entre uno y otra dan ganas de (llorar) darle gracias a Dios de tener un niño sano y no tener que verles más que para las revisiones.
Otro día hablamos de cómo poner una pomada en el ojo de un bebé enfermo (y no muy por la labor) y de cómo me gustaría agradecerle ese momento inolvidable al pediatra de guardia de la comarca.
Inicios
Empezamos la andadura de este blog y lo primero es lo primero: las presentaciones!
Somos una pareja mixta (como todas, no?) de hombre español y mujer francesa, así que cuando Nadal gana Roland Garros (otra vez) nos lo pasamos muy bien :)
Ya se nota quién está escribiendo esta primera entrada, no?
Bueno, ya veis cuál va a ser el tono del blog. Pretendemos contar lo que nos vaya pasando en esta gran aventura, riéndonos de todo y de todos, empezando por nosotros mismos, que nos creemos el summum de la creación y... la verdad es que somos un desastre de padres.
Y aquí viene lo segundo: un homenaje. Queremos hacer un sentido y sincero homenaje a esos seres tan incomprendidos durante tanto tiempo: nuestros padres. Tantos años escuchando eso de "cuándo tengas hijos lo comprenderás" y vaya si comprendes cosas!
Lo tercero es la presentación de la pequeña maravilla que motiva y da sentido a este blog. Nuestro pequeño, que ya no es tan pequeño, y que pronto va a empezar a soltarse solo por el mundo a sus casi 14 meses. Es rubio (así que a pesar de todos mis esfuerzos me ha salido guiri), muy guapo (dicho por sus padres, sus abuelos y algún otro conocido) y muy listo. Vamos, como todos, verdad? ;)
Pues nada, hechas las presentaciones, ya sólo queda... empezar a escribir!
Somos una pareja mixta (como todas, no?) de hombre español y mujer francesa, así que cuando Nadal gana Roland Garros (otra vez) nos lo pasamos muy bien :)
Ya se nota quién está escribiendo esta primera entrada, no?
Bueno, ya veis cuál va a ser el tono del blog. Pretendemos contar lo que nos vaya pasando en esta gran aventura, riéndonos de todo y de todos, empezando por nosotros mismos, que nos creemos el summum de la creación y... la verdad es que somos un desastre de padres.
Y aquí viene lo segundo: un homenaje. Queremos hacer un sentido y sincero homenaje a esos seres tan incomprendidos durante tanto tiempo: nuestros padres. Tantos años escuchando eso de "cuándo tengas hijos lo comprenderás" y vaya si comprendes cosas!
Lo tercero es la presentación de la pequeña maravilla que motiva y da sentido a este blog. Nuestro pequeño, que ya no es tan pequeño, y que pronto va a empezar a soltarse solo por el mundo a sus casi 14 meses. Es rubio (así que a pesar de todos mis esfuerzos me ha salido guiri), muy guapo (dicho por sus padres, sus abuelos y algún otro conocido) y muy listo. Vamos, como todos, verdad? ;)
Pues nada, hechas las presentaciones, ya sólo queda... empezar a escribir!
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